Noche Eterna

Ya habrían pasado probablemente al menos más de siete años;
Que ningún mortal tenía la suerte, el privilegio y la dicha;
De ver florecer siquiera una rosa en algún campo;
Ni de escuchar aves cantar pues la luna eterna sugería;
Que estábamos destinados a ver nuestra vida pasar;
Y nunca más disfrutar de esa figura que podía;
Surcar los mares y los cielos con el resplandor fatal;
Para todas las sombras y las malas energías;
Por eso emprendí mi viaje, mi odisea particular;
Pues no pretendía aceptar esa suerte que corría;
El mismo mundo que me dio todo sin a cambio nada esperar;
Y al que pertenezco aunque mis ojos cerrados permanecerían;
Porque no necesitaba moverme para ser el héroe final;
De una historia que mi subconsciente escribiría;
Sólo quiero saber que mensaje ha de mandar;
Ese sueño donde ya no había luz y la noche nunca jamás terminaría.