Vivencias

Mi abuelo reparaba bicicletas,
y era muy famoso en el barrio,
el las pintaba cuando estaban viejas,
y les inflaba los neumáticos.

En las horas libres,
armaba barcos en botellas,
carritos de colección,
y horneaba galletas.

Fumaba tabaco en pipa,
y coleccionaba medallas,
tomaba vino tinto,
mientras cocinaba.

Amaba los azulejos,
y los canarios,
también los loros,
y los caballos.

Nos contaba historias,
algunas de espanto,
a la luz de la chimenea,
en su regazo recostados.

Mientras iba narrando,
lo que sucedía en las historias,
con sus manos callosas,
nos tomaba las manos.

Cuanto te extraño,
mi abuelo amado.