Pasadizo En La Almohada

Todo me resultaba sospechosamente perfecto;
No se si se trataba de un sueño o de una simple fantasía;
Sólo sé que no quería que acabara aquél momento;
Ni que el sol interrumpiera mi velada con la luz del día;
Pues yo me encontraba en una tierra prometida;
Tan completa y pacífica como siempre había imaginado;
Todos en ese pueblo un horario escogerían;
Para unirse y orar por el prójimo tomados de las manos;
No existía ni una sola persona con malvadas intenciones;
El aire que respiráramos era una dulce fragancia;
No habían límites ni fronteras que dividieran las naciones;
Y en toda excursión yo era el líder que decidía cuando cruzarlas;
Todo era tan armónico que me parecía increíble;
Ver como no había más que hacer el bien, y lo mismo esperaba;
Por eso no me contenía en disfrutar de mi edén irresistible;
Al que llegaba con un pasaporte que me brindaba mi almohada.