La Tierra De Lo Inocuo

Más elocuente de lo habitual converse con una tropa;
Que se encontraba en pleno trayecto marchando hacia el castillo;
Recuerdo que a pesar de la luz del sol mucho iluminaba mi ropa;
Cuando uno de los soldados se acerca y me entrega un sable amarillo;
También noté que en su mango se encontraban incrustados;
Algunos metales preciosos y unos cuantos brillantes diamantes;
Le pregunté: ¿Porqué razón yo era acreedor de ese tesoro tan preciado?;
Me dijo: ¡Escuche mi lord! Esto será muy importante;
Debemos defender a nuestro reino del mal;
Por eso debe permanecer a nuestro lado valiente;
En ese sentido suplicamos no se le ocurra despertar, y volver a ese mundo donde lo espera tanta gente;
Pero infortunadamente algo en ese instante habría de pasar, en los cielos criaturas aladas mi nombre vociferaban;
Fue cuando al fin desperté y pude notar al observar, Que sólo era un sueño simbólico y que mi hija me llamaba.