Abuelo

Alto y delgado,
era mi abuelo,
de cabello cano,
y ojos negros.

De sonrisa clara,
y manos gruesas,
de caminar rápido,
y pobladas cejas.

Cantaba tangos,
tocaba el piano,
bebía absenta,
y escribía poemas.

Criaba gallos,
escribía en un diario,
jugaba naipes,
y cantaba zarzuela.

Tengo un baúl viejo,
lleno de fotos suyos,
de cuando nació,
y cuando fue a la guerra.

Conservo sus diarios,
también su piano viejo,
algunos poemas,
y botellas de absenta.

Nunca lo conocí,
pero leer sus escritos es una fortuna,
me siento en el pórtico y pongo tangos,
bajo la luz de la luna.

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