Edén

En el momento en el cual me sentí más impotente;
Cuando no veía alternativas ni nada que hacer;
Puse a prueba mi fe y consulté con el omnipresente;
Le pedí una señal que me permitiera ver;
O hacer algo contundente que la historia cambiara;
Que nos condujera por los valles sagrados y a su merced;
Dispusiera del destino de los hombres que lo honraran;
Y que jamás olvidara a quienes lo ignoraban también;
Pedí su aprobación para levantar una nación;
Donde todos tuvieran una particular obligación;
La misma sería profesar amor y dedicación;
Por ayudar a nuestro mundo a conseguir la salvación;
A alejar toda perturbación de los seres mundanos;
Aquellos con destruyen con sus pies lo que construyen con las manos;
Recordando siempre que ningún sacrificio es en vano;
Y menos aquel que se hace por la vida de un hermano;
Hablar de lo bueno y procurar jamás repetir lo malo;
Y así conseguir el paraíso terrenal que hemos ansiado.

Sólo Imagina

Sólo imagina ser capaces de charlar con animales;
De escuchar a las plantas, de entender sus palabras;
Quizás entonces podamos corregir esos finales;
Donde quitarle la vida a un árbol deje a las ardillas sin casa;
Sólo imagina mirar hacia arriba y ver las estrellas;
Observar como luna llena pasea por las noches;
Sentir tu alma plena, oír como las olas suenan;
Y que por tus venas corra esa tranquilidad y paz tan enorme;
Que te invita diariamente siempre a la primera fila;
Para disfrutar la luz intensa cada amanecer;
Cuando casi has llenado tus pulmones del aire más puro;
Y el ritmo de tu corazón te dicte qué hacer;
Sólo imagina que la existencia tiene un único sentido;
Siendo éste la armonía día a día construir;
Recorrer el mundo como si fuésemos todos de la misma familia;
Jurando proteger el hogar en el que por siempre vamos a vivir.

Tras La Colina

Soy consciente de que no será fácil el trayecto;
Y probablemente más de uno quiera renunciar;
A la batalla que se libra por el destino de la tierra;
Pero si quieres la paz debes preparar para la guerra;
Por eso ha llegado la hora de alistar nuestro ejército;
De cargar nuestros rifles con tolerancia y afecto;
De difundir el mensaje, recordar que no hay nada perfecto;
Y que el efecto de la compasión no necesita mérito;
La constancia en la solidaridad construirá las vías;
Para que algún día, esto sea más que un espejismo;
Además, se necesita que el hombre entienda que las tardes sombrías;
Son producto de pensar menos en el mundo y más en sí mismo;
Sin embargo repito: ¡Será ardua la labor!;
Pero no hay arma en este universo que arrebate mi esperanza;
Pues sé que tras la colinas yace esperando el amor;
Que nos reencontrará como hermanos y para ganar nos dará la confianza.

El Profeta

Una tarde nublada tan típica como cualquiera;
Me dirigía a la ciudad a iniciar un nuevo día;
Hasta que en pleno recorrido en mi camino se interpusiera;
Un anciano en túnica blanca y con una extraña sonrisa;
Que me detuvo sin mediar palabras, ni expresiones;
Me dijo: ¡Sígueme! ¡Tan sólo ignora esos temores!;
He sido enviado para que veas la tierra de donde vengo;
Y puedas ese mensaje compartir con tus pobladores;
Él me decía que venía, de un mundo diferente;
Donde la ancianidad era la única forma de conocer la muerte;
Un sitio donde la pena ajena se sentía como propia;
Y no había racismo, discriminación ni odio hacía la gente;
Yo no sabía porqué, pero le creía, y preguntaría;
¿Cómo el planeta que yo conocía en ese se transformaría?
Él contestó: haz que entiendan que para ganar esa paz;
Sólo deben profesar amor por su mundo como si no hubiere otro día.

El Pueblo De La Eternidad

Tengo un sueño recurrente en cada noche sin dormir;
Imaginar ese mundo tan perfecto me emociona;
No se si he perdido la cordura ni porqué he de sonreír;
De sólo pensar como millones de personas;
Se abrazan y se unen en un encuentro fraternal;
Donde no hay más promesas falsas, ni más ilusiones rotas;
Donde todos como hermanos juntos hemos de trabajar;
Para ahuyentar el mal, traer la luz y desaparecer la sombra;
Esa utopía añorada sin llantos ni muertes trágicas;
Sin límites ni fronteras, y como líder una blanca paloma;
Que nos guiará por los senderos donde cada noche es mágica;
Enseñándole a la humanidad a apreciar cada minuto, cada hora;
Es ahora la oportunidad de demostrar;
Que amar y no matar es la única ley en esta zona;
Y no importan los errores, en el pasado han de quedar;
En el pueblo de la eternidad todo prójimo te perdona.