Adiós Y Dolor

A veces me parece que me encuentro atrapado;
En una ruleta rusa hecha por el destino;
Donde mi tortura ha sido permanecer atado;
Observando como se van uno a uno todos mis seres queridos;
En cada despedida se va también una importante parte;
De esas piezas de rompecabezas a la que he llamado “vida”;
Quisiera de corazón que todo fuera como antes;
Cuando mi última preocupación era tu partida;
Por eso ahora permanezco recluido;
Excluido de los grupos, ya casi no tengo amigos;
La tristeza sin mediar palabras se ha convertido;
En la jueza de esa audiencia que siempre tengo conmigo;
Porque soy crítico y muy duro cuando de mis errores se trata;
Y el más grave fue alejarme de tu lado sin saber;
Que ese ” adiós” sería el último, y no pude retratar tu cara;
Por eso ahora debo permanecer;
En las celdas más obscuras asumiendo mi sanción;
Pues no fácil cargar en los hombros todo este peso;
Ya no conozco, además del dolor otra sensación;
Y temo mucho que sea así hasta que nos encontremos de nuevo.

Recordada Infancia

Recuerdo aquellas tardes donde no había nada más;
Que juegos en los columpios y risas dentro del lodo;
Cuando una mariposa volando era un fenómeno que contemplar;
Sin más preocupaciones que disfrutar al máximo de todo;
Era una época hermosa, la más feliz que he vivido;
Pero como todo lo bueno, por siempre no ha de durar;
Y quién se atreve a negar que pensar en cuando era niño;
Le ha causado una nostalgia que lo ha hecho suspirar;
La inocencia era tu escudo, siempre debajo de las alas;
De los seres que te han traído al mundo, y que por siempre te han de cuidar;
Batallando contra todas aquellas personas malas;
Que con o sin motivos aparentes te hayan pretendido dañar;
Cada día era una vivencia que debías valorar;
Ya que aprender era la única misión encargada;
Pues la experiencia es la clave para triunfar sin fracasar;
Al menos eso decían mis padres cuando aún vivía en casa

Déspota Depresión

Sólo el silencio puede entender lo que digo cuando escribo;
Ya nadie tiene tiempo para escuchar mis quejidos y lamentos;
Muchos dicen que ahora soy tan sólo un deprimido;
Y que por débil he sucumbido ante todos mis tormentos;
Pues ¡lo siento! Ninguno de ustedes mis calzados ha tenido;
Por eso no saben lo que es sufrir ni padecer los pasos ajenos;
No lloro por placer ni por así haberlo escogido;
Para mi es como si hace mucho se hubiere detenido el tiempo;
El dolor no toca mi puerta, ya entra sin pedir permiso;
Y no hay piso, cerca ni pared que lo detenga;
Las emociones felices de mi vida ya se han ido;
Y honestamente no creo que las mismas algún día vuelvan;
Fueron varios los intentos por revertir los sufrido;
Pero siempre he fracasado tratando de dar la vuelta;
Y por más que lo sugieran repito que no he podido;
Despojarme del yugo de la impotencia y de sus riendas.

Cada Metro

Cada metro de distancia entre ustedes y mí;
Representa un suspiro en las largas noches de premura;
Cuando no concibo ninguna razón para poder seguir;
Pues no tengo a quienes me alentaban en todo escenario sin dudas;
Sé muy bien que era necesario que llegara el momento;
En el cual el vuelo apresurado me ha tocado emprender;
Pero no puedo evitar sentir impotente dentro este duelo;
A causa de la ausencia de los que han podido saber;
Extender su apoyo cuando ni un vicioso apostaba;
Por el triunfo de un ser que apenas debutaba en la vida;
Agradezco sus lecciones, sus lindos detalles, sus sabias palabras;
Y lamento profundamente que nos separe mi despedida;
Por mi bien y mi futuro espero al menos pronto volver;
Al nido más solido que jamás se haya construido;
Con amor, dedicación, paciencia y sobre todo entender;
Que los logros más grandes se consiguen siempre unidos.

Cobarde Por Defecto

Cuando tan sólo miro hacia atrás entro en razón y entiendo;
Que es mucho lo que te debo aunque de mi te haya alejado;
Por eso las nubes negras se congregan en el tormento;
Mismo que sufro a diario cuando pienso en el pasado;
Cuando recuerdo el dulce sabor de tus besos;
Y aunque de tus defectos tanto me haya absurdamente quejado;
Ahora sé que es la humildad, y que ambos somos de carne y hueso;
Por eso todo lo que te he reprochado hoy confieso que extraño;
Esa risa sorpresiva que en tu boca había aguardado;
Esperando los comentarios que irónicos te decía;
Es tu ausencia que se alió con nostalgia y me han enseñado;
Que tu presencia en mi vida era lo que más feliz me hacía;
Y no tengo nada de coraje ni el suficiente valor;
Mucho menos la fuerza y gallardía que se necesita;
Para reconocer que separarme de ti ha sido el más grave error;
Que cometí, y pedirte que vuelvas para alegrar todos mis días.