Hacia El Olimpo

Desde que tengo consciencia noto algo extraño en mi;
Como si alguien guiara mi periscopio a su antojo;
Sólo preciso ambiciones muy difíciles de conseguir;
Y una extraña voz repite que insista y que puedo solo;
Por eso empiezo mi noble escalamiento hacia el ascenso;
Donde de las fuentes brotan rubíes, zafiros y oro;
Las aventuras más excéntricas me aguardan expectantes allí;
Con una música angelical de armonía con sutil tono;
Todo esto me he propuesto a mi mismo ganar con un fin;
Que no es la codicia, lujuria, y mucho menos el hambre de tesoros;
Quiero sólo demostrar a quienes puedan ver y oír;
Que lo imposible no existe, que pueden hacerlo todos;
En este punto son interlocutor de ese mensaje;
De connotación divina y sobre natural;
Que grita al mundo que es probable que muy lejos esté la cima;
Pero los dioses te exigen méritos para llegar;

El Vencedor Por Venir

Como si se tratara de una carrera de cien metros planos;
Como si en una competencia por tomar a un toro los cuernos;
Debes actuar con lealtad siempre hacia tus hermanos;
Pero nunca olvides que nadie puede detenernos;
Es la combinación perfecta entre valentía y miedo;
Lo que necesitas para nadar el océano completo;
Y aunque el mundo de pesimistas actualmente está repleto;
No debes escuchar a reyes tuertos, mucho menos a súbditos ciegos;
Si un mural se atraviesa algún día en tu recorrido;
Puedes derrumbarlo con tan sólo sonar tus dedos;
Ten presente que el poder del valor se hace infinito;
Y cuanto más grande sea el obstáculo, mayor será el premio al vencerlo;
Ya no hay trecho que separe el pódium de tu persona;
Tampoco hay grandes tornados que destruyan tu determinación;
Es tu decisión, pues debes confrontar todas las olas;
Y sólo si así lo quieres serás el nuevo vencedor.

¡Extralimítate!

Sólo si atiendes al llamado del coraje y de las ganas;
Podrás observar los predios que yacen ocultos y desconocidos;
Esperando por ser conquistados por entidades humanas;
Desprovistas de negatividad, sólo llenas de gran optimismo;
Pero para ello antes igual debes conocer la clave;
La más importante lección que se te pueda brindar;
Debes tener siempre presente que no puedes permitir que las aves;
Vuelen más alto que tu fe, ni tus deseos de ganar;
Sólo eso necesitas si tienes acaso en mente;
Domar al éxito cual potro salvaje solitario ha de marchar;
Y aunque parezca peligroso montar una bestia inconsciente;
No hay victoria que se alcance sin algo tener que sacrificar;
Debes comprender que el destino coloca pruebas misteriosas;
A todos aquellos que duden en momentos de su propia voluntad;
Pero ¡No temas! Recuerda que hasta la más hermosa rosa;
Ha debido ser un capullo antes de poderse transformar.

Jurado Invidente

¡No lo lograrás! Fueron las últimas palabras;
Que pronunciaron aquellos cegados por la envidia y los celos;
Al descubrir que en ese tierra de cobardes con dos caras;
Yo era el único con el poder de llegar lejos, porque así lo quiero;
Sin secretos ocultos ni trucos de por medio;
Sólo enfocando mi perspectiva en aquellos objetivos;
Que he colocado en la lista de anhelos y deseos;
Los cuales no estoy dispuesto a negociar con el destino;
Por eso fui condenado por el jurado sin visión;
Sin determinación, sin ganas y con una absurda medida;
Han pretendido transformar mi sed de éxito en una rendición;
Pero ya descubrí que la mediocridad nunca es la salida;
Hoy solamente soy esclavo de lo que dicta mi mente;
Un temerario que arriesga apostando siempre a todo o nada;
Afortunadamente de mis capacidades soy consciente;
Por eso sé que nada ni nadie del triunfo me separa.

Tú Decides

Cuando sientas que el camino se hace estrecho ante tus pasos;
Y no veas el final a alcanzar a pesar del recorrido;
Cuando creas que es mejor dejar todo por pedido;
Debes entender mi amigo, que sólo tú eres tu obstáculo;
Que no hay batalla sencilla ni argumento elaborado;
Para explicar todos esos matices descoloridos;
Ni fórmula mágica e inusual para garantizar victorias;
Más que imprimir pasión y amor a cada rumbo escogido;
Todo ello he descubierto con derrotas y paciencia;
Por eso jamás me cansaré en esta historia de insistir;
En luchar contra la adversidad con la espada de la experiencia;
Pues aprender de la caída es ganar la contienda por venir;
Seguir sumergido en aguas turbias puede parecer absurdo;
Y más cuando se trata de nadar a contracorriente;
Pero aunque no suene muy coherente, te aseguro yo no dudo;
Del poder que existe en la determinación del valiente.