Valiente Girasol

Todas y cada una de las vivencias que en tu destino has tenido;
Es un pétalo amarillo que, con amor y carisma, bordea tu hermoso rostro;
Pues en el jardín del castillo de diamantes y perlas de donde sé que has venido;
Eres, de todas las flores y criaturas, el girasol más elegante y hermoso;
Las suaves brisas del campo te hacen ver tan flamante y ligera;
Que no hay luz del sol que pueda opacar tú exponencial e iluminante resplandor;
Por eso salgo a buscarte en todas las primaveras;
Con la esperanza de vete florecer con mi amor y pasión;
Los insectos hacen guardia en tus pies en toda hora y momento;
Para que ninguna alimaña se atreva a perturbar o molestar tu descanso;
Y hasta las mariposas se forman para apreciar con mayor detenimiento;
Como de tus hojas brotan frutos que enaltecen por siempre el amarillo del ocaso.

Después Del Fuego

En los campos donde se han dado las guerras más crudas y difíciles de la extensa y registrada historia;
La sangre de humanos combatientes ha sido en muchas oportunidades en vano y sin sentido derramada;
Y a pesar de que el cese al fuego, a su paso no ha dejado ningún tipo de victoria, luz o manifestación de la gloria;
La fuerza de la naturaleza ha sido siempre la más imponente, y la que toda batalla tiene de antemano ganada;
No porque yo lo afirme, o lo haya leído en algún documento con secretos mágicos y ancestrales revelados;
Tan sólo he utilizado el sentido común, mi perspectiva y la más depurada y sensata imaginación;
Pero si en algún momento lo que he dicho no resulta suficiente, y han quedado insatisfechos e intrigados;
Ten presente que aunque la violencia más sangrienta y brutal haya pasado, siempre en primavera crecerá una nueva flor.

La Tragedia De Los Claveles

Un camino de claveles empecé a construir hasta la entrada del castillo;
Así como lo ha ordenado el rey en una de sus misiones imperiales;
Al culminar y observar como ha quedado el majestuoso camino;
He mirado la cara del monarca, quien impactado ha dejado salir las lágrimas reales;
Hice una reverencia y me postré ante sus pies bien calzados y temblorosos;
Y atrevidamente le hice una pregunta, en esencia, indiscreta e imprudente;
Le cuestioné: Mi lord, ¿Por qué lo ha afligido tanto un encargo que solicitó lleno de gozo?;
Cuando contesto: plebeyo, es por la historia de una princesa que ha caído en brazos de un valiente;
Muy curioso no he podido contener toda esa intriga;
Por lo que nuevamente con pena me dirigí al rey del feudo, y por esa princesa he preguntado;
Cuando confesó haber perdido a su hija en manos de una colonia enemiga;
Que la lanzó junto a su príncipe, como sacrificio, a unos claveles y demás flores en un acantilado.

La Trampa De La Amapola

En un viaje que he realizado a las selvas profundas del magnífico Perú;
He recorrido las catacumbas que han pertenecido a sus ancestrales aborígenes;
Y en medio de una de las excursiones que emprendí hallé una resplandeciente luz;
A la que decidí seguir por instinto, e indistinto me resultaron sus misteriosos orígenes;
Al llegar al destino de donde emanaba el aludido y enigmático resplandor;
Me encontré con un señor sentado con un bastón, vestido de forma curiosa y llamativa;
Quien me dijo tener un reto que colocaba a todo curioso y extraviado explorador;
Que osara a profanar los límites de una ciudad abandonada, pero que estaba viva;
De repente se levantó, se acercó y colocó una de sus manos con pinturas en mi pecho;
Me dijo: ¿Ves la pirámide? Quiero que tú y tu grupo suban juntos al techo;
Al llegar observé un capullo, y acto seguido hemos quedado encerrados;
Y gritó: ¡Cuando esa amapola florezca, todos serán liberados!

La Flor Misteriosa

Recorrí toda la selva en busca de las más hermosas plantas;
Con la intención de observarlas, y quizás poder dibujarlas;
Pero he descubierto algo que me ha hecho detenerme;
Ha sido una rosa que lejos era roja, pero de cerca fosforescente;
Con mucho cuidado me acerqué, para no perturbar su hábitat;
Maravillado con aquél fenómeno que en la jungla había encontrado;
Pero a medida que me aproximaba, unas sombras se erigían en forma radical;
Y en ese punto, además de temor, me sentí amenazado, hasta que apareció una tribu de indígenas amazónicos;
Que en su lenguaje algún mensaje me intentaba comunicar;
Lamentablemente en vano eran los esfuerzos irónicos, y de repente su jefe hizo a todos apartar;
Me sorprendió que el nativo dominara el español;
Me advirtió del peligro que existe en que la humanidad;
Descubriera el poder almacenado en esa flor;
Que desde aquel día nunca he visto de nuevo, y que decidí no buscar.