La Marcha De Alegría

Tristeza se dirigió en alguno de estos típicos días;
A casa de melancolía para saber si ella quería;
Acompañarla a buscar a la nostalgia que se encontraba en su cabaña;
Pero en el camino se encontrarían a la iluminada alegría;
Le preguntaron como acaso era en su mundo posible;
Mantener firme el optimismo ante tantas cosas malas;
Que pasaban ante sus ojos por lo que era evidente y visible;
Los atentados de envidia, egoísmo en amistad camuflajeada;
Alegría sonriente a su lado en el camino de cerca les seguía;
Les respondía que todos somos sensibles ante las fallas;
Pero lo importante no era enfrascarse en aquellos días;
Donde pudieren toparse con alguno de los canallas;
Ella insistía en subir el ánimo aquellos;
Esos sentimientos a quienes ella llamó amigos;
Les dijo como uno de los últimos consejos;
Soy feliz y doy gracias porque todos aún estamos vivos.

Entre Sonrisas

Embriagado de ternura, comienzo a reconocer;
Que no hace falta nada más en mi historia para sentirme pleno;
Sólo súplicas al cielo para poder volver;
A mi hogar en cada noche y abrazar a quienes quiero;
En realidad es muy poco lo que últimamente he necesitado;
Cada vez menos caprichos pero muchos más desvelos;
Aún no creo que esto de verdad esté pasando;
Por eso amanezco viendo a mis princesas y me siento en el cielo;
Una morada ideal como siempre la he deseado;
Construida con ladrillos de felicidad y concreto;
Y en su interior son las caricias, los besos y los abrazos;
Los que decoran ese vestíbulo donde hemos colgado los sueños;
Que alimentan la pasión que es contante y nos identifica;
Y que unifica nuestras vidas en función de lo que tenemos;
Dicha, alegría, paz, amor y todos los sentimientos;
Que compartimos en familia con regocijo día a día.

Dos Mujeres Y Una Felicidad

Hoy agradezco por todas aquellas cosas buenas;
Que en mi vida llegaron sin demasiado preguntar;
Hoy celebro esa felicidad que corre por mis venas;
Gracias a las bendiciones que me han dado y que no me pueden quitar;
Como el rostro más hermoso que he visto en esta tierra;
El de mi hija sonriendo cuando empezamos a jugar;
O la dulce presencia de su madre a quien amo;
Y a quien debo hasta mi forma de caminar;
Como negar que me transporto cuando juntos estamos;
Si son esos abrazos de tres que me hacen suspirar;
No hay pena que me extorsione pues me olvido de lo malo;
Sólo hay espacio en mi mente para pensar en cómo festejar;
Que sin ser un ganador el destino me ha premiado;
Con dos mujeres que por siempre mi corazón ha de conquistar;
Por eso seré siempre dichoso de tenerlas a mi lado;
Y de que juntos aprendamos a cada día más saber amar.

Caminos Iluminados

Esta sensación cada vez es más incontenible;
No se compara con nada que antes haya sentido;
Es como nadar en el mar a la par de los delfines;
O volar tan alto como un dirigible encendido;
Ya ni recuerdo la causa de la euforia que me invade;
Y sinceramente no quiero pensar más en la razón;
Sólo necesito disfrutar de la energía que sale;
De cada uno de mis poros mientras canto una canción;
Pues hasta el pasaje más tétrico ahora es mi pista de baile;
Los altos valles son mis almohadas, las bastas praderas mi colchón;
La emoción que recorre mi cuerpo es muy curiosa y notable;
Y apreciable la melodía que siento en mi corazón;
No hay negros ni grises que opaquen mis colores;
Ni tampoco nostalgia, mucho menos decepción;
Ahora sólo son luces y alfombras que decoren;
Los caminos que correré con la más arraigada ilusión.