Elogio Al Firmamento

Miles de formas nos cobijan,
cuando la noche llega,
estrellas, luceros y planetas,
besan a la luna

Esta señora plateada,
tan seria y blanquecina,
decora la noche,
alumbra el cielo,
lumbrera, frio y vida.

Se viste de negro el firmamento,
mientras la tierra descansa,
acá abajo dormimos,
allá arriba danzan.

Nos miran de lejos,
curiosos por nuestros destinos,
aun siento ellos mismos,
el destino nuestro.

Constelaciones se forman,
por el juego de las estrellas,
ellas cambian de puesto,
mientras el viento está de fiesta.

Impecable y diáfano,
abismo y firmamento,
lleno de estrellas,
así es el infinito.

Llora La Lluvia

Millones de cristales,
besan los rostros,
rosales y olivos,
bosques y troncos.

Fieras y aves,
techos y caminos,
rocas viejas,
y caudales de ríos.

Alimenta la vida,
refresca el viento,
golpean a las ventanas,
bendicen huertos.

Desmedidas y alocadas,
se precipitan sobre la tierra,
unas veces benditas,
otras veces siniestras.

De color oscuro se tiñe la tarde,
cuando el cielo las llora interminables,
o simples besitos sonrojan al cielo,
cuando un paso de nube las llora de lejos.

El cielo llora,
y los niños ríen,
bendita lluvia,
que de olor a campo,
a la tierra tiñe.

Mar

Tonos azules y verdes,
conviven en armonía,
decorados por olas grandes y chicas,
blancas y amarillas.

Un vaivén eterno,
que nunca se está quieto,
moviliza el mundo y refresca el viento,
que viene de la otra orilla.

Buques impetuosos, barcos y barquillas,
lo surcan de codo a codo,
insondable maravilla

Tenebroso en el bajo fondo,
vasto y prístino en la superficie,
habitado por bestias y lobos,
y de colores mil pececillos libres.

De orilla a orilla,
inmenso y majestuoso,
de superficie a fondo,
hondo, hondo, muy hondo.

Hermoso y ágil,
tenebroso y fuerte ,
así es el mar,
vida y muerte.

Alabanza a los Inmensos Cielos

De azules tenues,
o de grises siniestros,
blancos de armiño,
y rojizos eternos
se cubre el techo,
del mundo entero.

Lluvias caen,
nubes vuelan,
aves surcan,
la cúpula de la tierra.

De noche,
cuando el sol descansa,
miles de bombillos se encienden allá arriba,
las almas de los que amamos,
nos miran a hurtadillas.

El viento y su suave velo,
lo cruza de abajo arriba,
para volver a nuestro rostro,
y besarnos en las mejillas.

Cielo imponente e infranqueable,
regalo divino de allá arriba,
trazos de colores el arco iris,
firmamento de mil luces amarillas.

Montañas

Dan a luz al sol naciente,
en la majestuosidad de un nuevo día,
entre ellas nace la pureza ,
de mil aguas cristalinas.

Arbolitos caminan,
a lo largo de las montañas,
suben paso a paso hacia la cima,
para coronarla.

Cuerpo de mujer,
las llamó el poeta,
como grandes gigantes,
las pintó el artista.

Los alpinistas caminantes,
las asumen como retos,
la lluvia las besa,
el sol las acaricia.

Aves circundantes,
son los habitantes,
que anidan en la punta,
más cercana al infinito.

Desde allí divisan,
al caballo galopante,
a la fiera en la estepa,
y al pez en el río.

A Las Estepas

A lo lejos en el horizonte,
se divisa la otra orilla,
de los amplios llanos,
de la estepa solitaria.

Una alfombra roja,
cobijada por el cielo,
sola solita,
sin flora ni fauna.

Única y predecible,
transitada por fantasmas,
la estepa le pide al cielo,
que llore un poco para amarla.

Un desierto frio,
de cielo blanquecino,
de nubes serias y hoscas,
que son su único cobijo.

El aire remolineando,
por todos su caminos,
que se encuentran,
que se distancian,
juntos hasta el infinito.

Caminemos por la estepa,
y dejemos el olvido,
entre sus hierbas secas,
y remolinos.

Alabanza A Las Aves

Un ave libre,
es en todo su esplendor,
es el espectáculo más bonito,
que nos dio el señor.

Sus plumajes coloridos,
de todos los tamaños,
adornan el cielo,
todos los días del año.

Colibríes, palomas,
torcazos y horneros,
águilas, cóndores,
palomos y azulejos,
la lista es interminable,
de todos los regalos del cielo.

Arcos iris que vuelan,
a lo largo y ancho del celeste cielo,
adornan el paisaje de nuestro hermoso universo,
tanta belleza y perfección,
de nosotros el consuelo.

Madre naturaleza,
tan majestuosa y elegante,
aún no sabemos agradarte,
pero confío en que lograremos hacerlo.

Árboles y Frutos

Que nadie más los tale,
ellos son el futuro,
si desaparecen se cubre el aire,
de un tinte oscuro.

El agua se acaba,
la tierra se enferma,
si acabamos con los árboles,
la vida se merma.

Su sombra y sus frutos,
son alimento para el alma,
si los cortan ya no tendremos,
un minuto de calma.

Verdes y frondosos,
grandes y gruesos,
imponentes y pequeños,
todos son el alba.

Los árboles son la bendición,
que la naturaleza manda,
para que nosotros sus hijos los cuidemos,
porque ellos nos abrazan.

Madre naturaleza perdónanos a todos,
por tantos atropellos.

Canto A Los Ríos

Ahí vienen bajando,
los cautelosos ríos,
vienen de la montaña,
donde han nacido.

Agua cristalina,
que el hombre corrompe,
contaminando sus aguas,
irrespetando sus nombres.

Los niños chapotean,
las aves toman,
los animales pastan,
la lluvia crece.

La yerba se alimenta,
los arboles beben,
la tierra se refresca,
te bendigo con creces.

De hilos finos de vida,
están conformados,
riachuelos, mares y lagos,
son su destino.

Pero mira qué bonito ,
que va yendo el rio,
sus piedras cantan,
todas al mismo ritmo.

Agua purísima,
purísimo rio,
no te acabes nunca,
que si tú vives,
yo vivo.

Oda A Las Palmas

Mira como se bambolean,
al ritmo del aire,
palmas tan bellas y esbeltas,
adornando el paisaje.

Le dan frescor a la tierra,
y embellecen el paraje,
anidan aves diversas,
toda su vida es un baile.

Los cocos son sus frutos,
y los obsequian a quien pase,
cuando ya están listo para comerse,
son un deleite inigualable.

También el agua de coco,
es un premio a su finura,
las palmas son una gran bendición,
de la maravillosa natura.

El viento les susurra,
canciones de amor al oído,
ellas en un vaivén eterno,
le responden con un silbido.