Apología A Las Bellas Ovejas

Confiadas ellas caminan,
por el inmenso terreno,
van rumiando penas,
van rumiando sueños.

Vestiditas todas,
de lana color de nácar,
algunas van blanquitas y muy tiernas,
otras matronas y un poco flacas.

Más adelante y sin saberlo,
las espera aquel que esquila,
para hacer dinero con su ropa,
y dejarlas desnuditas.

Ay ovejas qué bueno seria,
poderles decir al oído,
cuídense de la mano fiera,
del hombre y su olvido.

Aunque es menester aclararles,
que no todos los humanos somos malos,
por eso he aquí esta poesía,
para demostrar respeto y veneración,
a vuestro rebaño.

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